El youtuber mexicano Luisito Comunica publicó finalmente el primer video de su viaje a Cuba, un recorrido que no ha dejado indiferente a nadie. En su reportaje, Luisito retrata un país donde la vida diaria está marcada por la escasez, los constantes apagones y el deterioro de la infraestructura.

“Visitar Cuba es como retroceder varias décadas en el tiempo”, afirma en los primeros minutos de su video. Desde los clásicos automóviles en las calles hasta los trámites oficiales realizados aún con papel y pluma, el creador describe un escenario donde conseguir lo más básico puede convertirse en una odisea.

Impactado por lo que vio, confesó: «Pocos países habían logrado sorprenderme tanto». A pesar de las dificultades, Luisito destacó la calidez de los cubanos: «La gente es increíblemente simpática, siempre dispuesta a bromear, conversar y compartir sus historias. Es impresionante ver cómo, pese a todo, mantienen una resiliencia admirable. Si en tu país crees que algo es complicado, multiplícalo por diez y tendrás una idea de lo que se vive aquí».

Uno de los aspectos que más lo desconcertó fue la dificultad para acceder a recursos esenciales: la gasolina es escasa, los apagones son cotidianos —en muchas zonas es más habitual no tener electricidad que sí tenerla— y la calidad de internet es “malísima”, según sus palabras.

Recorriendo las calles de La Habana en un clásico almendrón, Luisito describe la experiencia como “surrealista”, una ciudad detenida en el tiempo, donde es común ver taxis impulsados por caballos y motos con sidecar.

También le llamó mucho la atención la omnipresencia de carteles políticos, y la imagen constante de Fidel Castro. Sin tomar una postura explícita, mencionó las dos opiniones predominantes en la isla: quienes culpan al embargo estadounidense del atraso, y quienes responsabilizan a la dictadura vigente desde hace más de seis décadas.

Uno de los momentos más duros del video ocurre cuando se adentra en zonas alejadas del circuito turístico, mostrando edificios al borde del colapso y testimonios de personas que viven en condiciones extremas. Una madre de dos niñas relató cómo invadió un edificio abandonado para poder tener un techo, enfrentándose a la falta de servicios básicos y a condiciones sanitarias deplorables.

Luisito también abordó otras realidades del día a día en la isla: las personas que sobreviven buscando entre la basura («buceo»), la falta de dinero en efectivo, las complejidades del sistema monetario cubano, la escasez de productos de la libreta de abastecimiento, y el estado del transporte público.

Su primer reportaje sobre Cuba retrata un país que parece sacado de otra época, un lugar donde el atraso en todas las áreas no es una metáfora, sino una realidad palpable en cada esquina.

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