Graz, Austria. La mañana del martes comenzó como cualquier otra en el Instituto Federal de Enseñanza Secundaria de Dreierschützengasse, en la ciudad de Graz. A las 08:00 GMT, las clases apenas iniciaban. Sin embargo, en cuestión de minutos, el sonido de disparos rompió la rutina y dejó a toda una nación sumida en el dolor: un joven armado abrió fuego dentro del centro educativo, dejando al menos 10 personas muertas y 12 heridas, algunas de gravedad.
La mayoría de las víctimas eran estudiantes. También se confirmó el fallecimiento de un adulto, además del agresor, quien se quitó la vida en un baño del instituto poco después del ataque, según informaron las autoridades locales.
El atacante fue identificado como un exalumno austríaco de 21 años, sin antecedentes penales, que no llegó a graduarse. Portaba dos pistolas adquiridas legalmente, para las cuales tenía licencia. Las fuerzas de seguridad aún investigan los motivos detrás de la masacre, que hasta ahora siguen siendo un misterio.
La alcaldesa de Graz, Elke Kahr, y el ministro del Interior, Gerhard Karner, confirmaron los detalles en una rueda de prensa cargada de pesar. “Todo lo demás son conjeturas”, declaró Karner, dejando claro que la investigación está en curso.
La respuesta policial fue rápida: en apenas 17 minutos, el edificio fue asegurado. Se desplegó la unidad especial Cobra, entrenada para crisis de alto riesgo. Los heridos fueron trasladados a hospitales locales, mientras que otros recibieron atención de urgencia en la cercana sala de eventos Helmut List.
El gobierno austríaco ha decretado tres días de luto nacional. El canciller Christian Stocker, visiblemente afectado, canceló su agenda y emitió un mensaje a través de redes sociales: “Es una tragedia nacional. No hay palabras para describir el dolor que sentimos. Hoy, más que nunca, necesitamos humanidad y apoyo mutuo”.
Las reacciones no se hicieron esperar. La ministra de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, se mostró devastada: “Como madre, me parte el corazón. Este dolor es insoportable”.
La ciudad de Graz, la segunda más grande del país, con cerca de 300,000 habitantes, está conmocionada. “Todo el mundo conoce a alguien en esa escuela”, dijo a la BBC la periodista local Fanny Gasser. “Esto no es Estados Unidos. Aquí creíamos estar a salvo”.
Este trágico episodio se convierte en el más mortífero jamás registrado en un centro educativo de Austria, un país que, pese a tener una legislación relativamente permisiva sobre armas de fuego, rara vez enfrenta tiroteos escolares de esta magnitud.







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