La tensión en Medio Oriente sigue escalando. En la madrugada del viernes 13 de junio, Israel lanzó una serie de ataques contra instalaciones nucleares y objetivos militares en Irán. La operación, denominada León Naciente, fue anunciada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien declaró que se trata de una acción para “contrarrestar la amenaza iraní a la supervivencia de Israel”.
“Irán está más cerca que nunca de obtener un arma nuclear. Un régimen así, con armas de destrucción masiva, representa una amenaza existencial para Israel y un riesgo serio para el resto del mundo”, afirmó Netanyahu en una alocución televisiva.
La respuesta de Irán fue inmediata. Horas después, Teherán lanzó decenas de misiles balísticos y drones hacia territorio israelí, en lo que calificó como el comienzo de su “respuesta aplastante”. La mayoría de los proyectiles fueron interceptados por las defensas israelíes, pero el intercambio marcó una nueva fase de confrontación directa entre ambos países.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó el ataque israelí como “una declaración de guerra”.
Un conflicto con raíces profundas
Aunque hoy son enemigos declarados, Irán e Israel no siempre estuvieron enfrentados. Hasta finales de la década de 1970, mantenían relaciones relativamente amistosas. Incluso, Irán fue uno de los primeros países islámicos en reconocer al Estado de Israel.
Esto cambió radicalmente tras la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al sha de Irán y dio paso al régimen teocrático liderado por el ayatolá Ruhollah Jomeini. Desde entonces, Irán rompió relaciones con Israel y adoptó una postura militante en defensa de la causa palestina, considerando a Israel como una extensión del “imperialismo” estadounidense.
Con el tiempo, la tensión entre ambos países fue aumentando. Israel acusa a Irán de financiar y armar a grupos como Hezbolá, Hamás y los hutíes en Yemen. A su vez, Teherán considera a Israel como una amenaza para los pueblos musulmanes y como un obstáculo para la creación de un Estado palestino.
De la guerra encubierta al enfrentamiento directo
Durante años, Irán e Israel se enfrentaron en lo que se ha llamado una “guerra en la sombra”: sabotajes, asesinatos selectivos, ciberataques y operaciones encubiertas. Uno de los episodios más conocidos fue el virus Stuxnet, desarrollado por Israel y EE. UU., que saboteó el programa nuclear iraní a comienzos de los años 2000.
También se han producido ataques indirectos en terceros países, como Siria o el Líbano, donde ambos mantienen redes de aliados y enemigos. La guerra civil siria, iniciada en 2011, intensificó esta rivalidad: Irán apoyó al gobierno de Bashar al Asad, mientras que Israel atacó repetidamente cargamentos de armas dirigidos a Hezbolá.
En 1992, un atentado contra la embajada de Israel en Argentina —atribuido a un grupo vinculado a Irán— dejó 29 muertos. Israel, por su parte, ha sido acusado por Irán de asesinar a varios de sus científicos nucleares.
El punto de quiebre: Hamás y la guerra en Gaza
La guerra actual tiene uno de sus detonantes en los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando el grupo palestino Hamás —respaldado por Irán— lanzó una ofensiva contra Israel que dejó más de 1.200 muertos. Esto desencadenó una ofensiva militar israelí en Gaza y elevó la tensión en toda la región.
Desde entonces, Israel ha combatido a los aliados de Irán en Gaza, Líbano y Yemen. Aunque ambos países evitaron por un tiempo enfrentamientos directos, eso cambió en abril de 2024, cuando Israel bombardeó el consulado iraní en Damasco, matando a altos mandos militares iraníes. La respuesta de Irán no se hizo esperar: atacó con decenas de drones y misiles, e Israel respondió a su vez con otro bombardeo dentro de territorio iraní.
Una rivalidad con consecuencias imprevisibles
La ofensiva israelí del 13 de junio de 2025 representa un nuevo y peligroso capítulo en esta prolongada enemistad. Nunca antes ambos países habían llegado tan lejos en ataques directos y declarados entre sí. El riesgo de una guerra a gran escala, con consecuencias regionales y globales, es ahora más real que nunca.








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