El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, desafió este lunes al Partido Popular (PP) y a Vox a presentar una moción de censura, como respuesta a las exigencias de dimisión tras los recientes escándalos de corrupción que salpican a figuras cercanas a su entorno.
“Que presenten una moción de censura y expliquen al Parlamento y a la ciudadanía qué tipo de España quieren construir”, declaró Sánchez durante una rueda de prensa, luego de una extensa reunión con la cúpula del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
El encuentro se llevó a cabo tras la publicación de un informe policial que implica a Santos Cerdán, hasta hace poco número tres del PSOE, en el presunto cobro de comisiones ilegales por contratos públicos. También fueron señalados el exministro José Luis Ábalos y su asesor más próximo, Koldo García, ambos figuras clave en la carrera política de Sánchez.
Como consecuencia, Cerdán renunció el viernes a su cargo en el partido y este lunes dejó también su escaño en el Congreso. Por su parte, Ábalos fue expulsado definitivamente del PSOE.
Sánchez, visiblemente firme, defendió la actuación de su partido frente al escándalo: “Somos una organización limpia y no vamos a encubrir ningún caso de corrupción, por doloroso que sea”, afirmó.
El líder socialista descartó tajantemente dejar el cargo o convocar elecciones anticipadas, a pesar de que su gobierno —en minoría— depende del respaldo de partidos de izquierda y grupos nacionalistas.
Este lunes inició una ronda de contactos con sus socios parlamentarios, comenzando con Yolanda Díaz, vicepresidenta tercera y líder de Sumar, quien fue contundente en su postura: “Lo ocurrido es gravísimo y ha dañado la confianza. Exigimos limpieza total en el PSOE”, declaró ante los medios.
La respuesta del Partido Popular no se hizo esperar. Su portavoz, Borja Sémper, insistió en que Sánchez debe abandonar el poder: “Lo único digno es devolverle la voz a los ciudadanos y convocar elecciones”, expresó.
La presión sobre el mandatario no se limita al ámbito político. Su esposa, Begoña Gómez, y su hermano David Sánchez enfrentan investigaciones judiciales por posibles casos de corrupción y tráfico de influencias. Además, el fiscal general del Estado, cercano al gobierno, podría ser juzgado por filtrar información judicial contra la oposición.
En el momento más delicado desde que asumió el poder en 2018, Pedro Sánchez intenta mantenerse firme mientras crecen las demandas de responsabilidad dentro y fuera de su partido.






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