A dos años del veredicto que lo favoreció en el juicio contra su exesposa Amber Heard, el actor Johnny Depp vuelve a reflexionar sobre una etapa que definió y sacudió su vida personal y profesional. En una reciente entrevista con The Sunday Times, el protagonista de Piratas del Caribe asegura que fue tratado como “un conejillo de Indias del movimiento Me Too”, en medio de una avalancha de acusaciones y titulares que pusieron su reputación en jaque.
Todo comenzó en 2016, cuando Heard lo acusó públicamente de violencia doméstica. Las consecuencias fueron inmediatas: el rechazo de colegas, la pérdida de contratos y un juicio mediático que captó la atención mundial. Aunque finalmente el jurado le dio la razón, Depp reconoce que el daño ya estaba hecho. “Me dolió ver cómo algunos con los que había trabajado me dieron la espalda. Personas que celebraban conmigo y luego hablaban mal de mí a mis espaldas”, expresó con dureza.
El actor relata que tomó la decisión de demandar para proteger no solo su nombre, sino también el de sus hijos. “Si no decía la verdad, sería como aceptar que cometí esos actos. Y mis hijos tendrían que vivir con eso”, afirmó. Según cuenta, la noche antes de comparecer en el juicio no sintió nervios: no se trataba de actuar, sino de defender su versión de los hechos.
Además, dejó claro que no buscaba compasión ni venganza, sino exponer la verdad en un sistema que, a su juicio, lo usó como modelo de castigo anticipado. “Esto fue antes de que Harvey Weinstein saliera a la luz. En cierto modo, me convertí en el experimento inicial. Absorbí todo eso”, dijo. “Y quise ver quién en esta industria tenía el valor de quedarse y quién solo jugaba sobre seguro”.
Depp, aunque sigue enfrentando las secuelas de una batalla pública, parece más firme que nunca en su convicción de haber hecho lo correcto, aunque eso implicara “luchar hasta el amargo final”






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