El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que su gobierno responderá con medidas similares si Donald Trump cumple su promesa de aplicar un arancel del 50 % a productos brasileños. El exmandatario estadounidense justificó la medida como represalia por el juicio penal que enfrenta Jair Bolsonaro, su aliado político, en Brasil.
“Si no hay negociación, aplicaremos la ley de reciprocidad. Si ellos nos cobran 50 %, nosotros también”, declaró Lula en una entrevista televisiva. Esta ley, aprobada recientemente por el Congreso brasileño, permite imponer aranceles equivalentes a los que Brasil reciba del exterior.
Las tensiones escalaron después de que Trump publicara una carta dirigida al gobierno de Brasil, acusando una “cacería de brujas” contra Bolsonaro y amenazando con aranceles adicionales. El editorial del influyente diario O Estado de S. Paulo calificó la misiva como “una intromisión degradante” y un acto que “cruza todos los límites diplomáticos”.
Desde el Senado y la Cámara de Diputados brasileños, líderes legislativos se alinearon con Lula, defendiendo la necesidad de proteger la soberanía y la economía nacional. Incluso sectores críticos al actual gobierno reconocen que Trump está utilizando herramientas comerciales para intervenir en política interna.
La amenaza de Trump podría abrir un nuevo frente en su ya conocida guerra arancelaria, esta vez con Brasil. En el pasado, usó estrategias similares contra China, México y Canadá. Pero en este caso, el trasfondo tiene un matiz político: el respaldo al expresidente Bolsonaro, investigado por conspirar para revertir los resultados de las elecciones de 2022.
Expertos advierten que esta maniobra podría fortalecer a Lula de cara a las elecciones, al proyectarlo como defensor de los intereses nacionales ante una agresión extranjera. “Es un regalo político”, opinó el politólogo Andre Pagliarini.
Mientras tanto, las negociaciones comerciales entre ambos países quedan suspendidas. Trump ha utilizado la Ley de Poderes Económicos de Emergencia de 1977 para justificar sus acciones, aunque tribunales estadounidenses ya han cuestionado su legalidad.
Desde Brasilia, Lula ordenó devolver cualquier carta enviada físicamente por Trump, en rechazo al tono ofensivo y a los señalamientos contra el poder judicial brasileño. La tensión sigue en aumento, y los analistas no descartan que este enfrentamiento marque un punto de quiebre en la relación bilateral.







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