Bad Bunny arrancó su esperada residencia “No me quiero ir de aquí” con un espectáculo cargado de raíces, emociones y una postura firme contra el colonialismo. Ante un Coliseo de Puerto Rico a reventar, el artista ofreció un concierto que mezcló música, tradición y conciencia social.
Desde el inicio, el show se sintió como una carta de amor a la isla. La apertura teatral, con el percusionista Julito Gastón rindiendo tributo a la bomba puertorriqueña, marcó el tono. En las pantallas, mensajes como “PR es un territorio no incorporado de Estados Unidos, pero tiene bandera, cultura e identidad propia” fueron ovacionados por el público.
Con su característico gorro con orejeras, Bad Bunny apareció sobre un escenario que simulaba la vegetación y montañas del archipiélago, acompañado de bailarines vestidos de blanco y con pavas jíbaras. El ambiente era puro Puerto Rico.
El repertorio arrancó con una canción inédita que decía: “Como tú, Puerto Rico, ninguna se ve”, seguida de temas como “Ketútecree”, “La santa” y “Pitorro de coco”, acompañado por el cuatrista José Eduardo Santana. Luego, “Weltita”, junto a la agrupación Chuwi, levantó al público que coreó cada estrofa con fuerza.
Debajo de un flamboyán, Benito interpretó “Bokete”, “Amorfoda” y “Turista”, antes de subirse a una plataforma con forma de casa típica puertorriqueña para cantar éxitos como “Nuevayol”, “Tití me preguntó”, “Si veo a tu mamá” y “La Jumpa”.
“Estamos aquí puñeta y no nos vamos por los próximos tres meses… o por los próximos 100 años”, dijo el cantante, provocando gritos y aplausos.
La fiesta continuó con “Voy a llevarte pa’ PR”, “Me porto bonito”, “Yo perreo sola” y “Lo que le pasó a Hawái”. Más tarde, los Pleneros de la Cresta pusieron a gozar al público con “Café con ron” y llegó el turno de la salsa, con versiones de “Callaíta” y “Baile inolvidable” al ritmo de congas.
El final fue íntimo y emotivo. Con “Debí tirar más fotos” y “La mudanza”, Bad Bunny recordó a sus padres y cerró la noche conmovido, entre aplausos y ovaciones.
Este primer concierto no fue solo el inicio de una serie de presentaciones, sino un poderoso recordatorio de quién es Benito y de dónde viene.







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