A pesar de que su popularidad no ha variado considerablemente en los últimos meses, el expresidente Donald Trump mantiene un respaldo firme entre sus seguidores, según la encuesta más reciente del Centro AP-NORC de Investigación de Asuntos Públicos. El sondeo de julio muestra que un 40 % de los adultos en EE.UU. aprueban su gestión, una leve baja respecto al 42 % registrado en marzo.

Aunque estas cifras se mueven dentro de márgenes relativamente estrechos —una constante en la trayectoria de Trump—, algunos datos sugieren que su apoyo podría estar empezando a erosionarse, especialmente en temas sensibles como la inmigración.

La percepción de Trump varía poco entre quienes lo respaldan firmemente. Eric Hildenbrand, un jubilado de 76 años en San Diego, asegura que aunque los precios siguen subiendo, no culpa a Trump, su candidato preferido para 2024, sino a los líderes demócratas de California. “No sé qué pasa en el resto del país. Aquí no siento que las cosas estén mejorando”, expresó.

Casos como el de Hildenbrand ayudan a entender por qué las encuestas de Trump no siguen patrones similares a los de otros presidentes. Sus niveles de aprobación han sido históricamente bajos, incluso al comienzo de sus mandatos. Por ejemplo, en marzo de 2017, apenas un 42 % de los estadounidenses aprobaban su gestión, cifra que se ha mantenido más o menos constante.

La situación actual no es distinta. En julio, el respaldo al manejo de la inmigración cayó a un 43 %, lo que representa una baja respecto al inicio del año. Según un sondeo de CNN/SSRS, un 55 % de los encuestados considera que el presidente ha ido “demasiado lejos” en las deportaciones, una percepción en aumento desde febrero.

Donovan Baldwin, de 18 años y residente en Carolina del Norte, explicó por qué considera problemático el enfoque de Trump: “Entiendo la necesidad de controlar la inmigración ilegal, pero el modo en que lo está haciendo es muy agresivo. Por eso hay protestas”.

La economía es otro frente desafiante. Aunque fue una de sus fortalezas en su primer mandato, actualmente su gestión económica recibe evaluaciones negativas. En julio, pocos ciudadanos dijeron sentirse beneficiados por sus políticas. Aun así, algunos votantes como Brian Nichols, de Nuevo México, mantienen su apoyo. “No estoy de acuerdo con todo lo que hace, pero hay que dejarlo trabajar. El Congreso está ahí para equilibrar”, sostuvo.

La lealtad de una parte significativa del electorado ha mantenido su imagen relativamente estable durante más de cinco años, incluso frente a polémicas como la pandemia, un juicio penal y un intento de asesinato. Las cifras de favorabilidad se han movido entre el 33 % y el 43 %, sin grandes fluctuaciones.

Para seguidores como Kim Schultz, de Florida, las medidas fuertes de Trump como las deportaciones y los aranceles son necesarias. “Si los aranceles hacen que pague un poco más, no me molesta. Creo que vale la pena”, afirmó.

Y aunque algunos simpatizantes no aprueban su estilo confrontativo, sí valoran sus resultados. “No me gusta cómo insulta a otros líderes, pero creo que está logrando cosas”, dijo Hildenbrand.

En resumen, aunque el respaldo a Trump muestra indicios de debilitamiento en algunos frentes, su base se mantiene sólida. Y en un clima político tan polarizado, eso podría marcar la diferencia en los meses por venir.

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