Por primera vez desde que comenzó la guerra en Gaza, dos organizaciones israelíes de derechos humanos han acusado a su propio país de cometer genocidio. B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos-Israel señalaron en informes publicados este lunes que las políticas aplicadas por el gobierno israelí, sumadas a las declaraciones de sus líderes y al colapso del sistema de salud en el enclave, cumplen con varios de los actos de genocidio definidos por el derecho internacional.
Las acusaciones, presentadas tras casi 22 meses de conflicto, rompen un tabú en una sociedad marcada por la memoria del Holocausto, donde incluso los críticos más duros del gobierno habían evitado usar ese término. Guy Shalev, director de Médicos por los Derechos Humanos-Israel, afirmó que la gravedad de los hechos obliga a enfrentar la realidad: “Quizás que lo digamos nosotros, desde dentro de Israel, haga que más personas vean lo que está ocurriendo”.
El gobierno rechazó de inmediato los informes, calificándolos de “obscenos” y “motivados políticamente”. Aseguró que la ofensiva militar se dirige exclusivamente contra Hamás, no contra la población civil, y reiteró que actúa conforme al derecho internacional. Sin embargo, las organizaciones sostienen que los ataques han destruido deliberadamente servicios esenciales como electricidad, agua potable y acceso a alimentos, además de dejar colapsado el sistema sanitario de Gaza.
De acuerdo con el Ministerio de Salud del enclave, controlado por Hamás pero considerado una fuente confiable por la ONU, al menos 147 personas, en su mayoría niños, han muerto recientemente por causas relacionadas con la desnutrición. Para B’Tselem, el cambio en la política israelí tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 que dejó unas 1,200 víctimas en Israel y más de 250 secuestrados transformó la estrategia hacia los palestinos de “represión y control” a “destrucción y aniquilación”.
Shalev reconoció que hablar de genocidio es particularmente doloroso dentro de Israel. “Como nieto de un sobreviviente del Holocausto, llegar a esta conclusión es muy difícil, pero no podemos quedarnos callados”, expresó.
Mientras gran parte de la sociedad israelí sigue centrada en el regreso de los rehenes que permanecen en Gaza, los grupos de derechos humanos advierten que la indiferencia internacional y el silencio interno solo profundizan la tragedia. “Tenemos la obligación de decir la verdad y estar del lado de las víctimas”, concluyó Sarit Michaeli, portavoz de B’Tselem.







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