La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó este jueves una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida, abriendo así la posibilidad de que el actual mandatario, Nayib Bukele, se mantenga en el poder más allá del periodo actual. La votación, impulsada por el partido oficialista Nuevas Ideas (NI) y sus aliados, fue rápida y sin debate parlamentario, y modifica de forma significativa el orden político del país.
La reforma, aprobada con 57 votos a favor y solo 3 en contra, modifica cinco artículos clave de la Constitución: el 75, 80, 133, 152 y 154. Entre los cambios más relevantes está la eliminación del límite a la reelección presidencial, la extensión del mandato presidencial de cinco a seis años, y la supresión de la segunda vuelta electoral. A partir de ahora, un candidato podrá ganar la presidencia con mayoría simple, sin necesidad de superar el 50 % de los votos en una segunda vuelta.
Según explicó la diputada oficialista Ana Figueroa, quien introdujo la propuesta, esta reforma busca “entregar el poder total al pueblo”, argumentando que ya existe reelección indefinida para diputados y alcaldes, y que la presidencia no debería ser la excepción. Además, justificó la medida como una forma de ahorrar recursos al unificar los calendarios electorales y reducir la frecuencia de votaciones.
La aprobación se dio en una sesión exprés, sin discusión en comisiones ni consultas públicas, lo que generó críticas tanto a nivel nacional como internacional. La diputada opositora Marcela Villatoro (ARENA) calificó la jornada como un “día oscuro para la democracia”, afirmando que “hoy ha muerto la democracia en El Salvador”.
La decisión del Congreso se produce en un contexto político donde el oficialismo domina ampliamente el poder legislativo. Desde 2021, tras obtener una supermayoría, el partido Nuevas Ideas ha tomado decisiones controversiales, como la destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general, medidas que facilitaron la reelección presidencial inmediata de Bukele, pese a que la Constitución anteriormente lo prohibía expresamente.
La comunidad internacional también ha expresado preocupación. Organismos como Human Rights Watch y expertos constitucionalistas han advertido sobre la erosión del sistema democrático salvadoreño. Aunque Bukele continúa gozando de altos niveles de aprobación popular, críticos afirman que esta reforma concentra aún más poder en el Ejecutivo y reduce los pesos y contrapesos necesarios en una democracia funcional.
El siguiente paso será la ratificación de la reforma por la misma Asamblea en los próximos meses, algo que se espera ocurra sin mayores contratiempos, dada la mayoría absoluta del oficialismo. Esto permitiría consolidar un modelo político que le daría a Bukele la posibilidad de buscar nuevas reelecciones sin límites claros, en un país que durante décadas prohibió expresamente el continuismo presidencial.






Deja un comentario