El empresario cubanoamericano Miguel “Mike” B. Fernández inició una campaña en Miami contra el expresidente Donald Trump y líderes republicanos del sur de Florida, a quienes acusa de respaldar políticas migratorias “crueles” y deshumanizantes.

La ofensiva del multimillonario incluye vallas publicitarias con mensajes como “Aspirante a dictador. En Estados Unidos, no”, además de acusaciones directas contra el senador Marco Rubio y los congresistas María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, a quienes llama “traidores” e “hipócritas”.

Fernández, de 73 años, llegó a Estados Unidos como refugiado cubano en 1964 y fue durante años un prominente donante del Partido Republicano, hasta romper con el partido en 2016 por su rechazo al estilo político de Trump. En entrevista con BBC Mundo, afirmó que no puede “quedarse callado” ante las redadas y deportaciones que afectan a comunidades inmigrantes como la suya.

Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, más de 530 mil inmigrantes han perdido su estatus legal bajo el programa de parole humanitario. En ciudades como Miami, estas medidas han incrementado el temor y la división entre comunidades, incluso dentro del electorado conservador.

Las vallas, financiadas inicialmente por Fernández con recursos propios, ya cuentan con el respaldo de más de 30 donantes, incluidos algunos republicanos. El empresario asegura que mantendrá la campaña hasta las elecciones legislativas de 2026, con el objetivo de presionar y, si es necesario, reemplazar a los políticos que “no defienden a su gente”.

Hasta ahora, ninguno de los congresistas señalados ha respondido formalmente. Salazar ha defendido su iniciativa “Ley Dignidad” como una solución para regularizar a ciertos migrantes, mientras Díaz-Balart ha desestimado las críticas, calificándolas como “de extrema izquierda”.

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