Washington.– Varios exfuncionarios de alto rango de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advirtieron este domingo que la salud pública en Estados Unidos atraviesa una situación crítica, debido a la creciente influencia política sobre la agencia.

Las tensiones se intensificaron tras la destitución de Susan Monarez como directora de los CDC por decisión del presidente Donald Trump, apenas semanas después de asumir el cargo. Su salida estuvo motivada por un fuerte choque con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus posturas contrarias a las vacunas.

La medida desencadenó la renuncia de otros cinco altos cargos, entre ellos Demetre Daskalakis, exdirector del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias, quien denunció en ABC News que “el muro entre la ciencia y la ideología se ha derrumbado por completo”. Según él, el gobierno está promoviendo un modelo que debilita las políticas de vacunación.

Otra exdirectora médica de los CDC, Debra Houry, señaló a CNN que la credibilidad de la agencia está gravemente comprometida, tras el reemplazo de todos los miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) por figuras vinculadas al escepticismo hacia las vacunas.

La decisión ha despertado preocupación en el Congreso. El senador republicano Bill Cassidy pidió suspender la próxima reunión del ACIP, mientras que el exdirector de los CDC, Tom Frieden, alertó que “la salud pública está bajo ataque” y que el país está perdiendo mecanismos de protección construidos durante más de ocho décadas.

Richard Besser, también exdirector de la institución, expresó temor por la capacidad de Estados Unidos de responder a futuras emergencias sanitarias.

En la misma línea, el senador Bernie Sanders escribió en The New York Times que la “cruzada contra las vacunas” de Robert F. Kennedy Jr. pone en peligro a la población y exigió su dimisión como titular de Salud.

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