Las autoridades de Houston, Texas, arrestaron a Gonzalo Leon Jr., de 42 años, acusado de asesinato tras la muerte de Julian Guzmán, un niño de 11 años que fue baleado el sábado por la noche mientras participaba en una broma infantil de tocar timbres y salir corriendo.
De acuerdo con la policía, Leon salió de su vivienda armado y disparó en dirección al menor cuando este ya se encontraba en la calle. Uno de los proyectiles impactó en la espalda de Guzmán, quien falleció el domingo a causa de las heridas. El sargento Michael Cass aseguró que, según los testimonios recabados, “no parece que se tratara de un caso de defensa propia, ya que el niño no estaba cerca de la casa cuando fue atacado”.
El sospechoso fue detenido el martes y permanece bajo custodia en la cárcel del condado Harris, mientras se define su situación judicial. Hasta ahora no se ha confirmado si cuenta con representación legal.
En la calle donde ocurrió el crimen, vecinos y amigos levantaron un improvisado altar en memoria del pequeño, con velas, flores y mensajes de despedida escritos sobre una cruz. Entre ellos, frases como: “Te extraño Julian. Siempre te amaré” y “Descansa en paz, bebé mamá”.
El caso ha reavivado el debate sobre la violencia armada en Estados Unidos y recuerda otros incidentes similares. En 2023, un hombre en California fue condenado por asesinar a tres adolescentes después de una broma idéntica, mientras que este mismo año un residente de Virginia fue acusado de homicidio no premeditado por disparar contra un joven de 18 años que tocaba timbres para grabar un video de TikTok.





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