Afganistán enfrenta nuevamente el miedo y la destrucción luego de que varias réplicas del terremoto que sacudió el este del país el pasado fin de semana dejaran al menos 10 heridos adicionales y provocaran más daños en distintas provincias, informaron este viernes las autoridades talibanas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó cinco temblores superficiales entre la noche del jueves y la mañana del viernes, con una magnitud máxima de 5,6. Las sacudidas se sintieron no solo en Kabul, sino también en Islamabad, capital de Pakistán. Horas más tarde, otro sismo de 5,2 volvió a golpear la misma zona.
Según la Autoridad Nacional de Desastres, los nuevos heridos se registraron en al menos ocho provincias, entre ellas Kunar, Nangarhar y Laghman, que ya habían quedado gravemente afectadas. El número total de lesionados tras la tragedia supera los 3,700, mientras que la cifra de muertos asciende a más de 2,200, lo que convierte al terremoto en el más letal en Afganistán en décadas.
El impacto psicológico también es profundo. En la provincia de Nuristán, habitantes como Enamullah Safi contaron que tuvieron que huir de sus viviendas en plena noche por temor a que se derrumbaran. “Todo el mundo estaba aterrorizado. Aún no nos atrevemos a volver a casa”, relató el joven de 25 años, que pasó la madrugada al aire libre junto a su familia, buscando calor bajo una manta en las frías montañas.
La catástrofe golpea a un país que ya enfrenta una situación crítica: décadas de conflicto, pobreza extrema, sequía y la presión migratoria por el retorno forzado de millones de afganos desde Pakistán e Irán tras la llegada de los talibanes al poder en 2021.






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