El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este martes una resolución que autoriza el despliegue de una fuerza internacional en Haití con el objetivo de combatir a las bandas armadas que dominan amplias zonas del país. La medida fue recibida con júbilo por las autoridades haitianas, que la consideran un punto de inflexión en la crisis de seguridad.
El presidente del Consejo Presidencial de Transición, Laurent Saint-Cyr, calificó la decisión como un “paso histórico” y agradeció el apoyo de los Estados miembros, en particular de Estados Unidos y Panamá, impulsores del plan. “El voto marca un giro decisivo en la lucha contra los grupos criminales que ponen en luto a nuestras familias, paralizan nuestra economía y amenazan el futuro de nuestra nación”, afirmó.
El primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, también saludó la resolución como un “avance significativo” en la cooperación con la comunidad internacional y expresó su gratitud hacia Estados Unidos, Panamá, el secretario general de la ONU, António Guterres, y a los países del Caricom y la OEA que respaldaron la iniciativa. Destacó además la contribución de Kenia, que mantiene su compromiso con los esfuerzos de pacificación en Haití.
La resolución contempla la creación de una fuerza de hasta 5,500 efectivos —entre policías y militares— que sustituirá y reforzará a la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS). Contará con una Oficina de Apoyo de la ONU para asegurar su coordinación y efectividad.
Para el gobierno haitiano, esta decisión representa una oportunidad para recuperar el control del territorio, restablecer la seguridad ciudadana y dar un respiro a la población frente al poder de las pandillas, que desde hace años obstaculizan la estabilidad política y económica del país caribeño.






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