Por primera vez en meses, la Franja de Gaza experimentó una noche sin explosiones ni ataques aéreos, tras la entrada en vigor del alto el fuego entre Israel y Hamás. Este sábado marcó una pausa significativa en un conflicto que ha dejado más de 67.000 muertos, según cifras del Ministerio de Sanidad del enclave.
“Fue la primera noche en mucho tiempo que pudimos dormir sin miedo”, relató Zaher, un residente desplazado a Deir al Balah, quien junto a su familia encontró algo de alivio tras semanas de vivir bajo constante amenaza. En esa misma ciudad, muchas personas salieron a caminar por las calles destruidas, saludándose y respirando un poco de paz.
El médico gazatí Mohammad confirmó que su hospital ya no recibe las decenas de víctimas diarias de los ataques, sino que ahora llegan los cuerpos recuperados entre los escombros. Según estimaciones, todavía habría al menos 7.000 cadáveres bajo las ruinas de viviendas destruidas durante la ofensiva israelí.
El cese de hostilidades, iniciado el viernes al mediodía, también ha permitido el retorno de miles de personas a la ciudad de Gaza. De más de un millón de habitantes, solo unos 250.000 permanecieron en la capital durante la incursión israelí. Las tropas israelíes han retrocedido hasta la llamada “línea amarilla”, reduciendo su presencia territorial para facilitar la liberación de rehenes retenidos por milicias palestinas.
Con el alto el fuego aún en sus primeras horas, los gazatíes intentan recuperar sus vidas entre ruinas y precios de vivienda que se han disparado. Aun así, tras tanto sufrimiento, muchos simplemente celebran algo tan básico como poder salir y caminar por sus calles sin miedo.






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