A sus 57 años, Will Smith ya no necesita carta de presentación. Su nombre está grabado en la historia del cine y la música, aunque su vida pública ha estado marcada por tanto éxito como controversias. Pero más allá del protagonista de Men in Black o El Príncipe del Rap, su historia familiar también ha estado bajo los reflectores.
Su primer hijo, Trey Smith, nació en 1992 fruto de su matrimonio con Sheree Zampino. Tras su divorcio en 1995, Will volvió a casarse dos años después con la actriz Jada Pinkett Smith, con quien tuvo a Jaden (1998) y Willow (2000).
Aunque los tres comparten apellido, sus trayectorias son distintas. Trey creció alejado del ruido mediático y ha mantenido una vida más discreta, mientras que Jaden y Willow se sumergieron desde niños en el mundo del entretenimiento, con el impulso —y también el peso— del apellido Smith.
Willow Smith, quien cumple 25 años este 31 de octubre, conoció la fama desde pequeña. Su tema Whip My Hair la catapultó a las listas de éxitos con solo 10 años. Sin embargo, pronto le confesó a su padre que no quería seguir ese camino tan joven. “Papá, tengo una idea mejor: ¿por qué no me dejas tener 12 años?”, le dijo cuando Will le ofreció protagonizar una nueva versión de Annie.
Con el tiempo, Willow retomó la música y construyó una carrera sólida con discos como Ardipithecus (2015), Willow (2019) y Empathogen (2024). Hoy busca demostrar que su arte no depende del apellido que lleva.
Por su parte, Jaden Smith siguió los pasos de su padre desde pequeño. Su debut en The Pursuit of Happyness (2006) le valió elogios y premios, pero el tropiezo con After Earth (2013) marcó un punto de inflexión. Lejos de rendirse, Jaden se reinventó como modelo y músico, desafiando los estereotipos de género y explorando su creatividad con álbumes como Syre (2017) y CTV3 (2020).
El mayor de los tres, Trey Smith, prefiere el anonimato. Aunque tuvo algunas incursiones en la música y la televisión, ha optado por mantener un perfil bajo, trabajando ocasionalmente como DJ bajo el nombre AcE.
Al final, cada uno ha decidido su propio camino: unos en la fama y otros en la tranquilidad. Lo que los une no es solo la herencia de su padre, sino el talento que cada uno ha sabido moldear a su manera, demostrando que ser un “Smith” va más allá del apellido.






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