El Gobierno cubano ha comenzado a informar a compañías extranjeras que no podrán retirar ni enviar al exterior las divisas que actualmente tienen depositadas en los bancos del país, una decisión que confirma el “corralito” financiero que se arrastra desde hace meses, según confirmaron a EFE varias fuentes empresariales y diplomáticas.

Como alternativa, las autoridades están ofreciendo la apertura de nuevas cuentas bancarias llamadas “reales”, que solo pueden alimentarse con divisas provenientes del extranjero y que, en teoría, sí permitirán efectuar transferencias internacionales y retiros en efectivo. Sin embargo, algunas firmas ya reportan dificultades incluso con este nuevo mecanismo.

La medida amplía el modelo piloto que el Gobierno aplicó a un grupo reducido de compañías durante la primera mitad del año y se enmarca en el programa oficial para corregir distorsiones económicas y mejorar la asignación de divisas. El Ministerio de Relaciones Exteriores también comunicó al cuerpo diplomático un esquema similar, en este caso sin necesidad de abrir cuentas “reales”, aunque con restricciones sobre los fondos previamente depositados.

Estas acciones reflejan la profunda crisis del sistema financiero cubano, golpeado por la falta de liquidez, un tipo de cambio distorsionado —24 pesos por dólar en operaciones oficiales frente a unos 450 en el mercado informal— y crecientes obligaciones en divisas, como el reciente pago obligatorio en dólares para alquileres y salarios gestionados por entidades estatales.

La isla enfrenta una crisis económica prolongada, marcada por la caída del turismo, la reducción de remesas, el colapso del aparato productivo y un déficit externo crónico en un país que depende de importaciones para el 80 % de lo que consume. A ello se suman apagones diarios, inflación elevada, escasez de productos esenciales y una migración masiva que evidencia el deterioro del panorama socioeconómico.

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